Dejando de lado la lucha feminista de los años 60 en la actualidad las distintas actividades han dejado de ser patrimonio exclusivo de los hombres y día a día las mujeres se animan a más. Las hijas de la tierra colorada no son la excepción. Periodistas, antropólogas, taxistas y hasta árbitros de fútbol, las féminas pisan fuerte echando por tierra los prejuicios.
Desde el siglo pasado las mujeres se animaron a más y dejando de lado los mandatos de la sociedad patriarcal, se abrieron paso entre las diferentes actividades que hasta entonces eran patrimonio exclusivo del género masculino. Entre obstáculos y gratas sorpresas reconocen que aún hoy deben afrontar ciertos prejuicios que, lejos de acobardarlas, se vuelven desafíos que valen la pena enfrentar.
En misiones como en gran parte del mundo, las hijas de la tierra colorada no están ajenas a esta realidad y hacen punta cuando de romper roles se trata.
La mujer actual es activa y se desempeña en diversos ámbitos laborales en los cuales antes no se las veía, un ejemplo de ello es Angélica Dos Santos, quien es taxista hace dos años. "Al comienzo fue difícil, muchas críticas pero con normalidad, es un trabajo que cuesta y tengo que ganar mi espacio día a día" afirmó Dos Santos.
En la actualidad, existen factores que suelen convertirse en obstáculos para las mujeres que ingresan al mercado laboral donde, por lo general predomina el género masculino, y en ese sentido Lidia Schiavonni, antropóloga y reconocida investigadora de la Universidad Nacional de Misiones (UNAM) reconoció que "en algunos ámbitos hay mayor discriminación hacia las mujeres. Esto tiene que ver con la imposibilidad de reconocer las habilidades de la mujer como trabajadora".
Por su parte, Dos Santos corroboró que ha tenido que atravesar ciertas dificultades "el obstáculo más difícil que tuve que sortear fue que me discriminen. A veces, en las paradas suelen insultarme, me suelen decir 'ándate o te choco el auto, porque está no es tu parada'. Creo que tiene que ver porque soy mujer".
Más allá de los diversos inconvenientes entre los que se pueden enumerar a la discriminación, los prejuicios y la segregación, denominadores comunes al momento de mirar la realidad, las féminas han ganado espacios en el mercado laboral.
"Se trata de un proceso complejo. Las mujeres tradicionalmente aparecían vinculadas a las actividades del trabajo doméstico. Esto tenía que ver quizás con una mejor inserción laboral de los varones que podían con un solo sueldo mantener un hogar" explicó la antropóloga consultada que además agregó que, "cuando se van deteriorando las condiciones de trabajo de los varones, y fundamentalmente después de la segunda guerra mundial a partir de la década del 50' no solo las mujeres reemplazan a los varones en el mercado de trabajo sino que, cuando los varones comienzan a recuperarse después de la guerra las mujeres no abandonan el mercado de trabajo, se quedan como trabajadoras".
A partir de estos cambios la investigadora considera que se va marcando una fuerte presencia femenina que se sostiene y que, a raíz de ello, las mujeres fueron "habilitadas" y tuvieron que desempeñar muchos roles que eran reconocidos como profesiones masculinas. En esos tiempos, afirmó Schiavonni, a las mujeres les tocó desempeñar funciones que tradicionalmente no eran femeninas y eso permite en la década del 60' repensar a las mujeres con posibilidades equivalentes a las de los varones.
Actualmente, nos encontramos también en una sociedad femenina no solo dispuesta a trabajar, sino que, dispuestas a formarse profesionalmente en diversos campos.
"De chiquita miraba las carreras de fórmula uno" explica Ana Bordón, periodista deportiva, que además mencionó que "en Misiones no hay mujeres en este rubro, es difícil incorporarse en ámbitos donde predominan los varones".
Pasión de multitudes con un toque de rouge
Stella Maris Álvarez, la misionera que se convirtió en la primera mujer que dirigió un partido entre equipos profesionales de la AFA alegó que llegó a ser árbitro por "casualidad". Se siente respetada por jugadores y dirigentes. Aprendió a abstraerse de los insultos y criticas de hinchas y los medios. "Intento no escuchar los comentarios. Sé como dirijo y me refugio en reconocer que cometo errores y a partir de ello hago una autocrítica pero, trato de no dar tanta importancia a los comentarios" afirmó la referee.
Actualmente muchas personas, en especial las mujeres, la consideran un ícono de la lucha por la igualdad de la mujer, "me ven como una ídola y me dicen 'no sé si dirigís bien o mal, pero tenés mucho ovario para entrar al campo'”.
Informe: Susana Sisterna

1 comentario:
Interesante informe, aunque no se puede negar que todo esto es una continuación de lo que otras mujeres comenzaron en otros siglos y decadas.Si no se reexaminan esos aportes puede caerse en la repetición autocomplaciente de errores viejos. Es mi opinión.
Publicar un comentario